El Boletín

Una forma solidaria de mejorar las condiciones de la niñez, sus familias y comunidades

   
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El dibujante de sonrisas

   
   

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Su vida es ejemplo en "Colombianos Apoyando Colombianos"

El dibujante de sonrisas

   
   

A los 20 años la mayoría de los jóvenes colombianos suelen estar inmersos en preocupaciones individuales o, los más entregados, pendientes de lo que sucede con sus grupos más cercanos como familiares y amigos. Dayro Javier Reyes Acosta es diferente. A él el concepto de fraternalidad le llega más lejos de lo que ven sus ojos, pues ha vivido de una manera tal que su vida es un canto a la esperanza.

 

Por eso su esfuerzo será reconocido en los premios Youth Founders, el próximo 18 de noviembre en Columbus (Ohio), Estados Unidos, en la ceremonia de los premios Hannah Neil Word of Children, considerados los «nobel de la niñez».

 

   
Y su trabajo por la niñez no es una preocupación nueva en él, ya que desde los 13 años empezó a trabajar por los pobres de Santander reuniendo ropa y medicinas puerta a puerta, para darla a los niños y los ancianos de Barrancabermeja, acostumbrados a vivir en el olvido, ahí a orillas del Magdalena. Entonces, dado el primer paso en el camino de la solidaridad, siguió ayudando a ancianos desprotegidos, en riesgo de mendicidad o que ya vivían de ésta.

Con los más pequeños

 

Trabajando con el Padre Luis de La Espriella, en la Casa del Hermano Peregrino, buscó medicinas para aquellos ancianos que vivían en medio de la desprotección e hizo parte del proyecto de construcción de una biblioteca y salones para que éstos pudieran descansar y dormir.

 

Y en ese proceso de trabajo solidario, Dayro llegó en enero de 1999 a la Asociación Santandereana Pro Niños Retardados Mentales (Asopormen) para dirigir los proyectos que apuntan a brindar educación, entrenamiento y salud a los niños de comunidades y familias desplazadas e hijos de madres cabeza de hogar, expuestos a la mendicidad, la drogadicción y los abusos físicos y sexuales.

 

Y entonces allí encuentra cómplices para que su sueño de ayudar a los pequeños como María Eugenia Acuña, Amparo Arce y Jaime Trillos. Así, rodeado de veinticinco mujeres y especialistas del área de la salud, Dayro trabaja por el bienestar de unos 200 niños con dificultades, los cuales son recogidos a las 7 de la mañana en sus casas y pasan en Asopormen todo el día (hasta las 5) sin que les cobren ni el transporte. Allí los menores cuentan con servicios de terapia física, ocupacional y de lenguaje; cita de medicina general, ortopedista, nutricionista, psicóloga, psicopedagogía, odontología, educación física, música, baile, expresión y todo lo relacionado con la educación especial.

 

¿La paga? «Una sonrisa» responde Dayro, quien ha convencido con su ejemplo a estos profesionales para que renuncien a cualquier tipo de honorario. Dayro les ha enseñado que el mejor pago es la satisfacción de ver el crecimiento y avance de los niños que representan el futuro y el porvenir de Colombia.

 

Empresario y loco

 

Este estudiante de Derecho de la Universidad Autónoma de Bucaramanga recibió con gran alegría su postulación al Premio Youth Founders. «Es muy bueno pensar que en el extranjero valoran más el trabajo que hacemos, mientras aquí a las ONG’s nos han convertido en Organizaciones No Gratas» expresó en diálogo con este diario.

 

Este reconocimiento que sale de la observación de un jurado en todo el mundo es más que justo con una persona que ha liderado procesos que, no más en los últimos cuatro años, han beneficiado a más de cuatro mil niños y sus familias. Y para lograr estos objetivos no se ha cansado de tocar puertas y enviar proyectos. El más reciente fue algo que al principio sonó utópico: Dayro pasó por encima de disqueras y demás y logró que Alberto Plaza se presentara en Bucaramanga sin cobrar un sólo peso. Las ganancias de este concierto ahora hacen posible que los pequeños con retardos mentales se acerquen a la informática en un aula dotada con diez computadores.

 

Ya Dayro se le había medido antes a ideas de este tipo y así realizó la campaña «Una Sonrisa por La Paz», a la cual se vincularon 25 actores del Canal Caracol, quienes reunieron 15 mil personas en un show cómico musical.

 

Y así, sus proyectos le han dado la vuelta al mundo. Por eso el primero se denominó Alemania, pues esta nación le financió una investigación acerca de las condiciones de los niños más pobres y de sus derechos más inherentes, gracias a lo cual la Fundación ha respaldado con datos todas sus acciones.

 

De tiempo completo

 

«En este sueño de ayudar yo trabajo de domingo a domingo y a veces hasta olvido que soy hijo, hermano, primo, amigo, estudiante...» afirma Dayro, quien en su navidad también suele irse a su natal Barrancabermeja a repartir regalos para los niños más pobres, para entrenarlos en su coro y para apoyar las demás instituciones que trabajan por la niñez.

 

Por ahora, Dayro no tiene segura su ida a Estados Unidos para recoger su reconocimiento. Y la duda no pasa sólo por la visa, sino además por la falta de dinero para el viaje. «He tocado muchas puertas, he llamado a las aerolíneas para pedir apoyo ya que la motivación para ir allá no es sólo por el premio sino para llevar mensajes de los niños que piden que miren hacia el sur. Que sepan que aquí hay gente que hay que ayudar. Para que sigan pensando en este trabajo...». Definitivamente para Dayro las preocupaciones ya no son las mismas que las de cualquier joven de 20 años.

 

La opción de reconocer el trabajo y ayudarle a Dayro no es sólo para el extranjero. Por eso, el que se anime puede escribirle a asopormen@hotmail.com ó llamarlo a los teléfonos 634 59 35, 643 71 96 y 632 05 36 de Bucaramanga ó al celular 310 301 9837.

* En artículo publicado en periódico El Mundo, el día 3 de octubre de 2003. Periodista Nectalí Cano.

   

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