1. ¿Y qué es el proyecto Sonrisas y Sueños?

 
 

El Proyecto Sonrisas y sueños es una propuesta orientada a identificar y promover experiencias de participación directa de niños, niñas y jóvenes en Antioquia. Fue algo que se le ocurrió un grupo de instituciones interesadas en promover el derecho a la participación de los niños, niñas y jóvenes y que conforman un espacio llamado Mesa de Participación, que hace parte de una red de organizaciones que trabajan por la niñez del departamento, llamada REDANI: Red Antioqueña de Niñez.

 
 

Conozcamos un poco a REDANI antes de conocer más a fondo este proyecto.

 
     
 

1.1.  La Red Antioqueña de Niñez de Antioquia

 
 

Desde hace varios años, más de 100 organizaciones gubernamentales y no gubernamentales se han venido articulando en una red con el propósito de lograr el desarrollo integral, sostenible y equitativo de la niñez y la familia en Antioquia.

Esta Red, se orienta por los principios y derechos que han proclamado: La Convención de los Derechos del Niño, ratificada por Colombia mediante la Ley No. 12 de 1991; la Constitución Política de Colombia promulgada en ese mismo año; la Ley de la infancia y la adolescencia; y la Ordenanza 27[1], que es una política pública departamental por la niñez y que Redani misma ayudó a impulsar en el año 2003.

 

[1] Por medio de la cual se fijan políticas públicas para el desarrollo integral, sostenible y equitativo de la niñez en el departamento de Antioquia

 

REDANI está organizada en cuatro mesas de trabajo, que corresponden a la manera como se ha propuesto internacionalmente clasificar los derechos de la niñez:

  • Salud y supervivencia

  • Educación y desarrollo

  • Protección y

  • Participación.

Es así, que esta red empezó a tejer sueños, a sumar esfuerzos y a articular acciones con y por el desarrollo integral de los niños, niñas y jóvenes de Antioquia, pues está convencida de que este es un camino seguro para alcanzar el desarrollo de todas y todos los antioqueños.

 
     
 

1.2.  El Proyecto Sonrisas y sueños en el 2006

 
 

¿Por qué este proyecto y cuáles son sus antecedentes? 

A pesar de que en la Convención, en la Constitución y en la Ley se reconoce el derecho de los niños, niñas y jóvenes a participar[2], es evidente que en la vida diaria las oportunidades para ejercer este derecho, tanto en la familia, en la institución educativa o en la comunidad, son inexistentes, escasas o enmarcadas en los parámetros y formas impuestas por los mismos adultos.  

No son pocos los obstáculos para hacer realidad este derecho. Una de las causas podría ser que no existen consensos en su comprensión y menos en sus formas de aplicación, en sus condiciones e implicaciones, dado que de entrada este derecho confronta las formas tradicionales de relación niño-joven-adulto y plantea un amplio debate que nos lleva a revisar los conceptos tradicionales de ciudadanía, democracia, autoridad, política, entre otros.

 

 

 

[2] Artículos 12, 13, 14, 15, 17, 23, 29 y 31 de la Convención de los Derechos del Niño; artículo 44 de la Constitución Política de Colombia, Ley 375 de 1997 o ley de juventud, artículos 30, 31, 32 y 34 de la Ley de Infancia y adolescencia (ley 1098).

 

Concientes de esta realidad y con la mirada puesta en la idea de potenciar las capacidades y oportunidades de participación social y política de los niños, niñas y jóvenes de Antioquia, la Mesa de Participación de REDANI, dio vida al proyecto Sonrisas y sueños, cuyo origen se remonta al 2003, cuando  se realizó el primer encuentro departamental con este mismo nombre, y en que participaron 110 niños, niñas y jóvenes de todas las regiones de Antioquia.

 

Allí, en las instalaciones de la Caja de Compensación Comfenalco, del barrio Guayabal en Medellín, el 1 de agosto de dicho año, los participantes reflexionaron sobre sus derechos, hicieron importantes aportes para la formulación de la Ordenanza 27 y definieron sus representantes a la Asamblea Constituyente de Antioquia.

 

Este espacio fue todo un acontecimiento para los participantes y para el departamento, no sólo por su metodología lúdica y festiva, sino también porque demostró el valor de las ideas y de los puntos de vista de los niños, niñas y jóvenes, expresados y plasmados desde el teatro, la música, la palabra y el dibujo. Fue un valioso momento de intercambio, de expresión y de reconocimiento de sus derechos. (Ver memorias anexas).

 
 

Desde aquel día quedó la inquietud y el compromiso de impulsar un proyecto que le diera continuidad a este tipo de experiencias. Sólo hasta el 2006 se pudo lograr y fue cuando la Mesa de participación diseñó y desarrolló este proyecto cuyo objetivo, como ya se ha dicho, es identificar y promover experiencias de participación directa de niños, niñas y jóvenes en Antioquia, y constituirse en un proceso permanente de promoción del derecho a la participación de la niñez y la juventud en el departamento.  

El momento más significativo de esta nueva fase del proyecto fue el Campamento Sonrisas y Sueños, realizado del 7 al 9 de noviembre del 2006, en el Parque Recreativo las Ballenas de COMFAMA, ubicado en el municipio de Copacabana (a unos 20 minutos de Medellín). Allí se vivió una fiesta que permitió el encuentro, el intercambio y la visibilización de más de 40 experiencias a nivel departamental y nacional, cada una de las cuales contó, como mínimo, con la participación de dos niños, niñas o jóvenes y un adulto.

 
     
 

1.2.1. Preparando la gran fiesta…

 
 

Cuatro meses antes del Campamento se inició una amplia convocatoria en la que se postularon 65 experiencias. Cada una de ellas describió su proceso por medio de una ficha (ver anexo 1: Formulario para postular experiencias de participación y ver carpeta anexa con la descripción de cada experiencia) en la que pudo contar, en las palabras de los mismos niños, niñas y jóvenes, cuál era su objetivo, quiénes la integraban, cuáles eran las principales acciones, cuánto tiempo llevaban y demás datos básicos, que permitieron luego hacer una selección de 44 experiencias a las que se les comunicó que estaban invitadas a participar del Campamento.

 
 

Fueron varios los criterios que un grupo interdisciplinario de la Mesa de Participación tuvo en cuenta para la selección de dicho número de experiencias[3]: que fuera una experiencia de grupo, que tuvieran una duración mayor a 6 meses, que se evidenciara la iniciativa de los niños, niñas y jóvenes en las actividades del grupo, entre otras. Pero además, se definió que máximo un 40% (16) fueran de Medellín, mínimo 3 de fuera de Antioquia y el resto de los demás municipios del departamento, con el fin de promover la participación de las subregiones de Antioquia que en muchas ocasiones se ven marginadas de estos espacios, dada su distancia de la capital y el costo que puede representar su vinculación.

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[3] El número total de experiencias se determinó por razones metodológicas y logísticas.

 

 

 

Después de este proceso, vino la preparación de los participantes al campamento (ver anexo 2: Preparándonos para el campamento): lo primero fue  contarles detalladamente cómo estaba diseñado el campamento y cuáles serían los momentos claves, de tal manera que los participantes supieran claramente a qué vendrían. Luego se le solicitó a cada experiencia que realizara un trabajo, como grupo, en el que respondieran y enviaran a los organizadores algunas preguntas que serían muy importantes para las actividades del campamento:

 

 
 
  • ¿Qué piensan los adultos de nuestro municipio, barrio o vereda acerca de nosotros los niños, niñas y jóvenes? y ¿qué pensamos los niños, niñas y jóvenes de nosotros mismos?

  • Al recordar nuestros derechos ¿cómo vemos la situación de los niños, niñas y jóvenes en nuestro municipio, barrio o vereda? ¿Por qué? ¿Qué propuestas haríamos para que se cumplan los derechos de todos los niños, niñas y jóvenes en nuestro municipio, barrio o vereda?

  • ¿Cómo vivimos nuestro derecho a la participación en el grupo?

 
 
 

Finalmente, se les informó los implementos que debían traer al campamento y se les entregó un modelo de carta para que solicitaran el permiso y apoyo de sus familias y de las instituciones a las que estaba ligado el grupo.  

 

 

Después de dar estos pasos, lo que seguía era esperar a que llegara el momento de dar rienda suelta a las risas, al encuentro, a la alegría de compartir con otros niños, niñas y jóvenes de otros lugares, con saberes y vivencias diferentes, a la posibilidad de fortalecer los vínculos con iguales y diferentes, a crecer con la experiencia de los otros y otras.

¡Y por fin… llegó el día esperado!