2. El Campamento Sonrisas y Sueños

 
 

El objetivo del Campamento Sonrisas y sueños buscó ser sencillo e integrador, de tal manera que fuera comprendido por todas y todos los participantes y que al mismo tiempo guiara cada actividad buscando que en ellas se lograran simultáneamente los diversos elementos que lo integraban:

 
 
  • El conocimiento y la integración entre los participantes

  • El compartir sus experiencia

  • La construcción conjunta de propuestas

  • La expresión de sus sentimientos, ideas y propuestas

  • Y el disfrute y la recreación.

Así quedó finalmente redactado y dibujado el objetivo:

 
 

Conocernos, compartir experiencias, construir propuestas, expresarnos y recrearnos con niños, niñas, jóvenes y adultos de Antioquia y Colombia que practican y promueven su derecho a la participación.

 
 

 
 

Del Área Metropolitana asistieron un total de 22 experiencias de participación infantil y juvenil (17 de Medellín y 5 de los municipios de La Estrella, Girardota, Bello e Itagüí). De las subregiones del Departamento de Antioquia un total de 17 experiencias provenientes de los municipios de Carmen de Viboral, La Ceja, Santo Domingo, Ituango, Liborina, Peque, Zaragoza, Valdivia, Yarumal, Yondó y San Pedro de Urabá. Y de otros lugares del país participaron 5 experiencias provenientes de Bogotá, Manizales y del departamento de Bolívar. 

No sólo fue significativa la participación de los niños, niñas y jóvenes, también lo fue la de los adultos acompañantes dado que, sin desconocer su rol, participaron junto con ellos y ellas en cada una de las actividades, lo que propició un clima respeto, valoración y  colaboración.

 
 

 
 

En total participaron 102 niños, niñas y jóvenes (52 mujeres y 50 hombres) que representaban a más de 1500 niños, niñas y jóvenes de sus respectivos grupos, y 64 adultos (43 acompañantes de los grupos y 21 miembros de las organizaciones de la Mesa de participación).

 

 

 

 

 

2.1.  Bitácora de viaje[1]

 

 

 
 

Desde la elección del lugar y su ambientación con globos de colores, cometas, pasacalles y carteles de bienvenida, los organizadores buscaban generar un ambiente de fiesta, aventura, integración, aprendizaje y recreación. Había además, toda una red humana recibiendo cálida y entusiastamente a cada delegación, inscribiéndolos, ubicándolos en el lugar, llevándolos a sus carpas y asegurándose que descansaran y se sintieran física y anímicamente muy bien para vivir el encuentro, pues varias experiencias tuvieron agotadores viajes, como los grupos de Yondó, Ituango, Zaragoza, San Pedro de Urabá y Bogotá, quienes viajaron por más de 10 horas para llegar al encuentro.

 

 

 

 

 

 

 

[1]Para complementar esta información ver anexo 3: programación y descripción metodológica del campamento.

 

 

 

 

 

 

[2]Relatoría Campamento Sonrisas y sueños 2006. Martes 7,  Miércoles 8 y Jueves 9 de Noviembre de 2006, Parque Recreativo Las Ballenas – Comfama – Copacabana – Antioquia. Elaborada por: Yadira Gómez Moreno.

“Poco a poco fueron llegando las distintas delegaciones de las experiencias invitadas, provenientes algunas de lugares muy apartados y a pesar del cansancio por la larga jornada; la alegría, el brillo en los ojos, la expectativa y la emoción, pudieron verse en cada uno de sus rostros. Era un sueño hecho realidad: el encuentro con la ciudad que no conocían, el compartir con gente de otras regiones, presentar su trabajo, dormir en carpas con sus tutores y compañeros; pero sobre todo, estar fuera de su hogar y lejos de la familia, para muchos por primera vez. ¡Toda una experiencia!”[2]

 

Además, la gestión de recursos que tuvieron que hacer los niños, niñas, jóvenes y adultos para asistir al evento es algo que merece destacarse: la organización del evento garantizaba todo excepto los transportes, por lo que muchos grupos realizaron actividades para recaudar recursos o se entrevistaron con las autoridades municipales para presentarles el proyecto y lograr su apoyo.

 
 

Se escuchaba la música y la ‘emisora’ del campamento iba entrevistando entre canción y canción a los participantes que llegaban. De repente, hacia las cuatro de la tarde se oyó una gran algarabía: gaitas, tambores y guarachas que llamaban al movimiento llenaron el ambiente: era la Chirimía de la Corporación San Luís, uno de los grupos participantes del campamento, quien al son de cumbias y otros ritmos colombianos dio un sonoro inicio al evento.  

En ese mismo momento hizo aparición el grupo: Zanqueros por la paz, otra de las experiencias participantes, acompañado de niños, niñas y jóvenes que portaban una gigantesca bandera de Antioquia, la misma que se ondeara en el primer encuentro de Sonrisas y sueños en el 2003. Y fue así, como un carrusel inundado de música, cantos, pitos, aplausos y consignas, recorrió todo el lugar y dio inicio oficial al Campamento Sonrisas y sueños.

 
 

La comparsa inaugural fue la encargada de convocarlos a todos y llevarlos hasta un lugar, donde, luego de unas palabras de bienvenida por parte de los organizadores, otro grupo de niños y niñas, esta vez de la Corporación Cultural Nuestra Gente, hizo un recuento del proyecto Sonrisas y sueños, presentó su objetivo e introdujo una reflexión sobre los derechos, a partir de una obra teatral.  

 
 

Luego, en grupos conformados por subregiones: los participantes se ingeniaron una presentación creativa que les permitiera darse a conocer al resto de asistentes: trovas, coreografías, dramas, parodias dieron cuenta de la riqueza artística y de la diversidad de experiencias participantes.  

 
 

“Llegamos todos, llegamos todas,   

llegamos de campamento    

¿Y para qué? ¿Y para qué?

a compartir experiencias 

Compartiendo experiencias, nos enriquecemos todos

compartiendo las propuestas, defendemos los derechos:

Participación activa de todo niño y joven (bis)[3]

 

 

 

 

 

[3]Con el ritmo de la canción “Se va el caimán”.

 

 
 

Y cantando y jugando, las normas se fueron consensuando: cada uno de estos mismos grupos propuso tres acuerdos de convivencia para el disfrute y el máximo aprovechamiento de la experiencia: “participación activa”, “cuidar el espacio donde estamos”, “integración con los grupos respetando las diferencias”, “escuchar”, “intercambiar ideas”, “acatar las normas del parque”, “no dejar de sonreír”, “respetar el horario asignado y todas las actividades”.

Y para finalizar un día con tanta intensidad de emociones, sensaciones y aprendizajes, se dio paso, luego de la cena, al inicio de la actividad: Mitos y creencias sobre la niñez y la juventud.

 
 

 
 

Se conformaron grupos por edades (hasta los 12 años, 13 a 18 años y otro de adultos) quienes retomaron las preguntas: “¿qué piensan los adultos de nuestro municipio, barrio o vereda acerca de nosotros los niños, niñas y jóvenes?”; y “¿qué pensamos los niños, niñas y jóvenes de nosotros mismos?”, las cuales habían ya reflexionado con sus grupos en sus respectivos sitios de origen. Al poner en común sus respuestas y discutirlas, se dieron a la tarea de crear máscaras y personajes que representaran críticamente aquellos imaginarios que se tiene sobre la niñez.

La elaboración de una máscara, estaba propuesta para representar aquellas percepciones que disfrazan, deforman e impiden ver realmente quiénes son los niños, niñas y jóvenes. Mientras que la creación de un personaje, se planteó para aquellas percepciones que se consideraba que valoraban y reconocían a los niños, niñas y jóvenes. Fue un derroche de creatividad que sólo se pudo evidenciar, el día siguiente, en el momento de la socialización.

 
     
 

 
 

Amanece un nuevo día para continuar dando vida a un espacio pensado para reír y soñar, para ejercer los derechos y ser reconocidos en lo que significa ser niños, niñas y jóvenes.

 
 

Se ubicaron diferentes espacios, cada uno dotado de mesas para que cada experiencia ubicara los elementos con los que contaba y diera a conocer a los otros sus iniciativas de participación. Se conformaron 7 bases, con 6 o 7 grupos, en las cuales los niños, niñas y jóvenes compartían qué era lo que los convocaba a organizarse y participar, cuáles eran los propósitos comunes, las actividades que realizaban y los logros y dificultades que han tenido en el desarrollo de sus procesos.

 
 

Cada base se conformó tratando de recoger la mayor diversidad posible, de tal manera que en cada mesa se encontraran, de un lado, grupos de primera infancia, de niños y niñas entre los 7 y 12 años y de jóvenes de 13 a 18; de otro lado, grupos de diversos tipos: iniciativas deportivas, culturales, escolares, eclesiales, comunitarias, entre otras; y finalmente, experiencias de Medellín, de Antioquia y del resto del país.

Todas y cada una de las experiencias que participaron en el campamento, llegaron con su caja de sorpresas: carteleras, fotografías y videos, atuendos, comidas y elementos típicos de sus regiones y muestras de los productos elaborados en sus grupos.

 
 

 
 

La organización del evento había preparado esta feria con un doble propósito: favorecer el intercambio de experiencias entre los participantes del campamento y visibilizar las iniciativas de participación de los niños, niñas y jóvenes entre las demás organizaciones de Redani y otras organizaciones y líderes de la ciudad y del departamento interesados por la niñez y la juventud.

 
 

El primer propósito resultó ser una oportunidad maravillosa pues en cada base, niños, niñas, jóvenes y adultos narraban los aspectos más significativos de sus procesos, se hacían preguntas, comentaban las alternativas que han encontrado a las dificultades y se reconocieron unos a otros sus esfuerzos. Sin embargo, una pregunta quedó sin resolverse: “¿y cuándo van a llegar los invitados a la feria para contarles nuestras experiencias?”.

La Mesa de Participación había realizado una amplia convocatoria, tanto masiva como personalizada, pero sólo se obtuvo respuesta de no más de 10 invitados. Fue innegable el desconcierto que este hecho generó tanto en los niños, niñas y jóvenes como a los adultos acompañantes y a los integrantes de la Mesa de participación y quedaron allí muchas preguntas entre los participantes: ¿Se trató sólo de una falla en la convocatoria? O ¿Las organizaciones y los líderes de la ciudad y del departamento desestimaron la invitación? Y si fue así, ¿Por qué? ¿Acaso la oportunidad de tener más de 40 iniciativas de participación reunidas en un mismo lugar, llegadas de cerca y de lejos, dispuestas a contar sus experiencias no constituía una cita que mereciera priorizarse en las ocupadas agendas de quienes trabajan por la niñez y la juventud?

 
 

Y después de este intercambio de experiencias que no dejó apagar su alegría a pesar de aquel desaire, se llegó el momento de poner en común los mitos y creencias elaborados en la noche anterior[4], para luego, después de un merecido almuerzo, zambullirse toda la tarde en el parque recreativo y disfrutar de sus atracciones mecánicas, piscinas y demás zonas y actividades recreativas.

[4]El capítulo 3 se describen los hallazgos y reflexiones de niños, niñas y jóvenes, frente a las percepciones que sobre ellos y ellas tienen los adultos.

 

 
 

El día finalizó con dos momentos muy significativos: la redacción en subgrupos de las propuestas que los niños, niñas y jóvenes llevarían a la Asamblea Departamental de Antioquia y la evaluación y clausura del campamento, dado que al día siguiente a primera hora, saldría la caravana hacia el recinto de la Asamblea.

 
 

 
 

La elaboración de las propuestas por parte de los niños, niñas y jóvenes, partió de un ejercicio previo: los facilitadores del evento organizaron en categorías las propuestas que anticipadamente habían enviado los participantes fruto del análisis de la situación de derechos en sus municipios, de manera que cada subgrupo eligió una categoría de propuestas y elaboró una redacción, que finalmente plasmó en un gran cartel. Estas fueron finalmente las propuestas elaboradas:

 
 

Propuestas de niños, niñas y jóvenes a la Asamblea Departamental

 
 
  1. Que la política de infancia del departamento tenga destinación específica de recursos.

  2. Crear en los municipios la Secretaría Local para el Desarrollo de la Niñez y la Juventud.

  3. Abrir las puertas al diálogo para solucionar el mayor problema que nos aqueja: la guerra. Que toda la plata no sea para la guerra.

  4. Desarrollar en los municipios nuevas posibilidades de capacitación y educación superior gratuitas, para poder fortalecer nuestros conocimientos y alcanzar un buen desarrollo a nivel intelectual, personal y del futuro profesional.

  5. Ayudarle a la familia con educación, salud y trabajo para que pueda garantizar nuestros derechos.

 
 

 
 
  1. Fortalecer y generar programas y proyectos que brinden formación cultural, artística, científica y tecnológica.

  2. Promover en escuelas y colegios la educación sobre nuestros derechos y realizar campañas con padres y madres de familia y otras entidades que promuevan los derechos y el buen trato a los niños, niñas y jóvenes.

  3. Realizar campañas de prevención e intervención de problemáticas sociales como el abuso sexual, el alcoholismo, la drogadicción, el madresolterismo, el madreadolescentismo y las enfermedades de transmisión sexual.

  4. Crear programas y proyectos para niños, niñas y jóvenes con necesidades educativas especiales, de grupos étnicos, desplazados y de la calle.

  5. Que seamos escuchados y tenidos en cuenta en los planes de gobierno municipal y en los COMPOS (Consejos municipales de política social) que se nos deje participar, tomar decisiones y ser miembros activos en nuestras comunidades, que se conformen espacios de encuentro de niños, niñas y jóvenes.

 
 

Finalmente, se evaluó el campamento con una guía de preguntas que diligenció cada experiencia y se hizo un acto simbólico de clausura en el que se presentaron numerosos talentos artísticos de los participantes y entre ellos, emotivas intervenciones de agradecimiento y valoración de la experiencia por parte de los niños, niñas, jóvenes, acompañantes y miembros de la Mesa de Participación.

 
 

Aquella noche mágica cerró alrededor de una fogata que recordaría el calor humano y la luz que durante estos días de encuentro, había salido de los ojos y las sonrisas de niños, niñas, jóvenes y como no, de los adultos acompañantes y todas las personas que hicieron parte de la organización del evento.

 
 

 
     
 

 
 

La alegría por lo vivido, pero también la nostalgia porque se acercaba el momento para regresar a los lugares de origen, fueron los sentimientos que acompañaron aquella mañana. Todo cuanto había pasado en el campamento había dejado huella en cada uno de los participantes.

 
 

La caravana de buses decorados con cometas, globos de colores y carteles, salió del parque recreativo, llenando de cantos y colores la autopista gris de la ciudad. Llegados al Centro Administrativo municipal y departamental, La Alpujarra, los participantes irrumpieron con una gran algarabía que llamaba la atención de los transeúntes en aquel paisaje adulto y silencioso: una inmensa bandera de Antioquia llevada por zanqueros, carteles y consignas alusivos a los derechos y con las propuestas de los niños, niñas y jóvenes para hacer de Antioquia un departamento más humano, donde ellos, ellas y todos y todas puedan vivir y ser felices.

 
 

 
 

El ingreso a las instalaciones de la Asamblea Departamental fue igualmente sorpresivo. Pronto los cerca de 100 niños, niñas y jóvenes provenientes de las diferentes experiencias y de diversos lugares del departamento y el país, estaban en el recinto ocupando el lugar central, con ritmos colombianos interpretados por la chirimía y tomándose las paredes con sus propuestas.

Se tuvo que hacer un llamado a la mayoría de los diputados, que pese a la presencia de niños, niñas y jóvenes en el recinto, no ocupaban su lugar y se encontraban por fuera. Poco a poco se fueron incorporando varios de los ausentes hasta lograr quórum con la presencia de 16, de los 26 miembros de la Corporación. Pero hubo otro tropiezo: ni el gobernador, ni ninguno de los secretarios de su despacho se hicieron presentes, pese a la invitación que les hiciera la misma Asamblea Departamental, y adicionalmente, esta vez tampoco se logró el acompañamiento esperado de las organizaciones que trabajan por la niñez y la juventud en el departamento y la ciudad.

 
 

La sesión empezó con el saludo de Juan Esteban Carrillo, de 6 años y representante de las Asambleas de Convivencia de COMFAMA, Gladis Elena Restrepo, de 13 años y participante del programa Combos, y Juan Fernando Pérez, de 14 años y miembro del Club Amigos de la Ciencia de la institución educativa San Pedro de Urabá. Ellos estuvieron además orientando toda la sesión.

Luego, a ritmo de Rap, Luz Adriana Duque y Arnulfo Mena del grupo Yo amo la vida de ACJ-YMCA Bogotá, explicaron quienes eran y por qué y para qué se encontraban allí todos estos niños, niñas y jóvenes. Seguidamente, el presidente de la Asamblea, el Diputado Germán Blanco, saludo a los asistentes y contó brevemente cuál era el sentido de este espacio político de participación departamental, explicando que allí hacen presencia representantes de distintos partidos e intereses. Además, expresó su agrado por los allí presentes, pues comentó que allí, por lo general, solo hablan los adultos de temas adultos y con pocas excepciones se abordan temas relacionados con la niñez y la juventud.

 
 

Posteriormente, Hernán Restrepo, uno de los miembros de la Mesa de Participación, hace también una intervención en la que invita a los diputados a escuchar, a reconocer en los niños, niñas y jóvenes allí presentes, una nueva generación de ciudadanos concientes de sus responsabilidades y limitaciones, capaces de escuchar, de reconocer al otro como legítimo otro, de transformar pacífica y constructivamente los conflictos, capaces de relacionarse desde la confianza, el respeto, el acuerdo, el desacuerdo, la palabra, la argumentación.  

Así mismo, señaló qué: “El desafío parte de una transformación en nuestra forma de ver a la niñez y a la juventud, superar esas miradas sospechas que nos llevan a desconfiar de ellos o a verlos sólo como receptores pasivos o cómo problemáticas presentes o futuras por resolver o por prevenir, negándonos la posibilidad de reconocer lo que ellos son hoy como personas, como sujetos de derechos, y lo que son capaces de lograr y de aportar, no sólo a su propio desarrollo, sino al desarrollo de la sociedad. Allí está el sentido de la participación como derecho de los niños, niñas y jóvenes, tal y como lo dice la Convención de los Derechos del Niño y la Constitución Política de Colombia”. (Ver Anexo 4).

 
 

La metodología de la sesión fue planeada para que cada grupo que elaboró la propuesta la entregara a uno de los diputados quien haría las veces de padrino de dicha propuesta y luego se la entregaran al representante del ejecutivo (al secretario de salud, educación, planeación, etc.) para que mirara cómo el departamento le podía dar respuesta a dichas propuestas. Ello no fue posible, en principio por la no asistencia de los secretarios, pero además, por la dificultad de los diputados para asumir un compromiso específico con cada propuesta. Se planteó la conformación de una comisión accidental que recogiera todas las propuestas para luego presentaras al Gobernador y su gabinete. Fue así como dicha comisión se conformó con los diputados: Ana María Álvarez, Efraín Cardona Ciro, Alonso Tobón, Bernardo Lopera y Alcides Tobón. 

Una situación que generó desconcierto entre los participantes, fue la actitud de sordera por parte de algunos diputados, quienes durante la sesión y mientras los niños, niñas y jóvenes presentaban y explicaban sus propuestas, se dedicaban a jugar Sudoku, a leer la prensa o hablar por celular. Sobra comentar esta situación.

 
 

Ya concluyendo la sesión, los diputados plantearon una alternativa concreta para responder a varias de las propuestas de los niños, niñas y jóvenes:  “la creación de una concejería especial que trabaje especialmente el tema de niñez”[5] pues fue evidente que “si bien el departamento cuenta con la Ordenanza 27, por medio de la cual se crea la política pública de niñez de Antioquia, no existe ni articulación de programas ni destinación específica de recursos”[6], como lo afirmó el propio presidente de la Asamblea: “lamentablemente la Política Pública no cuenta con mayor aplicabilidad por que no tiene responsables en el gobierno departamental. En Antioquia existe asesoría para la juventud, para las negritudes, para la equidad de género, para los indígenas, pero nada que tenga que ver con la infancia.”[7]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[5] Periódico El Mundo, La Metro, viernes 10 de noviembre de 2006.

[6] Ibid.

[7] Ibid.

 

Finamente se llegó el momento de la despedida entre los participantes, de un hasta pronto lleno de esperanza, no sólo por el deseo de otro espacio como este, sino también por las resonancias y aprendizajes que provocó y por las voluntades que movilizó hacia una mayor promoción de la participación, entendida como puerta de entrada a todos los derechos y como el reconocimiento mismo de los de los niños, niñas y jóvenes como sujetos, como personas, como actores del desarrollo y del destino de sus comunidades, del departamento y del país.

 
     
 

2.2.  Características de las experiencias participantes en el campamento

 
 

Una de las características fundamentales de las experiencias que participaron en el evento, es el vínculo con instituciones sociales, bien sea de carácter público (alcaldías, secretarías municipales, casas de la cultura, instituciones educativas) o bien con organizaciones de la sociedad civil como ONG’s, asociaciones, cajas de compensación familiar, centros educativos, iglesias, u organizaciones comunitarias o de base.  

Esto refleja cómo se vienen generando espacios desde diferentes sectores, con el propósito de acompañar experiencias de participación infantil y juvenil; o bien, cómo las diversas iniciativas de niños, niñas y jóvenes, han logrado conquistar espacios institucionales desde los cuales ejercer su derecho a la participación, establecer puntos de encuentro y diálogo intergeneracional y aportar en la construcción de tejido social.

 
 

 
 

Para esta descripción de las experiencias se eligieron dos categorías: el contexto y sus objetivos. En todo caso, esta caracterización sólo intenta establecer algunas diferencias que lograron percibirse en los grupos que participaron, a partir de los énfasis que narraron o que dejaron ver en su participación en el proyecto.

 
 

2.2.1. Según el contexto

 
 

Tiene que ver con el origen y proyección de las experiencias desde y hacia unos contextos o escenarios de actuación de los niños, niñas y jóvenes; y en los cuales hacen presencia con su forma particular de ver el mundo, de habitarlo, de nombrarlo: la comunidad y la institución educativa.

Estos contextos son sólo énfasis de la acción y proyección de las experiencias, pues todos se encuentran articulados y hacen parte de la misma realidad. Sin embargo, era importante diferenciarlos pues marcan algunas particularidades importantes en el tipo de participación que se ejerce en cada uno de ellos.

 
 

Del contexto comunitario, entendido como aquel en el que se encuentran las propuestas impulsadas por organizaciones sociales y dirigidas abiertamente a la niñez y la juventud de la comunidad, participaron en el campamento 31 experiencias. Éstas se orientaban principalmente a:

  • La prevención de situaciones que podían poner en riesgo el desarrollo o los derechos de los niños, niñas y jóvenes (drogadicción, alcoholismo, grupos armados, iniciación temprana de la maternidad y la paternidad, entre otras.)

  • Al desarrollo de acciones orientadas a la transformación o sensibilización frente a problemáticas comunitarias desde las manifestaciones propias de la niñez y la juventud

  • A la visibilización de los niños, niñas y jóvenes como actores sociales.

 
 

Se encontraban allí, por ejemplo, grupos artísticos y culturales, recreativos y deportivos, ambientales, religiosos y productores de medios de comunicación y de expresión cívico-política. 

En cuanto al contexto educativo-escolar, al cual se inscribieron aquellas experiencias enmarcadas en los currículos o proyectos de las instituciones educativas, participaron 11 experiencias centradas principalmente en los gobiernos escolares y en iniciativas de investigación realizadas por los niños, niñas y jóvenes.

 
 

 2.2.2. Según sus objetivos

 
 

Tiene que ver con el motivo que los vincula, que los convoca y a partir del cual, deciden conformarse como grupo. Ello influye de alguna manera en el ejercicio mismo de la participación, pues en algunos casos la experiencia puede partir y orientarse más hacia lo que plantean los adultos o a los ideales de la institución, que hacia lo que moviliza propiamente a los niños, niñas y jóvenes. Se identificaron 6 grandes propósitos:

 
 

Experiencias orientadas a la educación en valores y educación para la paz

 
 

En esta dimensión de la participación infantil se ubican 12 de las 43 experiencias que hicieron parte del campamento, las cuales tienen como propósito la formación en valores y especialmente, de aquellos valores que más aportan en la construcción de una cultura de paz, como la convivencia, la solidaridad, la reconciliación, el diálogo, la no violencia, la resolución pacífica de conflictos y el buen trato. 

En su mayoría, las experiencias que conforman esta categoría cuentan con una propuesta pedagógica y metodológica, varias de ellas fruto de procesos de varios años, como es el caso de los grupos del Movimiento Sembradores de Paz (presentes en diferentes municipios del departamento), los grupos impulsados por la Fundación Solidaria La Visitación con presencia en diversas zonas de Medellín y las Asambleas de Convivencia del preescolar de COMFAMA.

 
 

Dentro de las múltiples estrategias para el logro de estos propósitos, se hace énfasis en aquellas que tienen que ver con lo lúdico y cultural, la realización de campañas ecológicas y la vinculación de la familia y de la comunidad en diversos tipos de actividades. 7 de las 12 experiencias corresponden a niños y niñas entre los 6 y los 12 años de edad; mientras las 5 restantes se distribuyen, 3 en primera infancia, y dos en jóvenes. 

Ver anexo 5.1.

 
 

Experiencias orientadas a la defensa de los derechos de niños, niñas y jóvenes

 
 

Estas experiencias tienen como propósito fundamental la promoción y defensa de los derechos de niños, niñas y jóvenes; desde diversas estrategias: 

De un lado se encuentran aquellas orientadas a la intervención de problemáticas sociales y familiares a través de la atención a los jóvenes y niños que se encuentran en situación de riesgo psicosocial (iniciados en calle o a punto de abandonar sus casas) o bien aquellas que buscan erradicar el trabajo infantil y restituir derechos,  como es el caso del grupo Semiya - Servicio Municipal a la Infancia de Yarumal, de la Secretaría de Salud y Bienestar Social de este municipio, el programa “Yo amo la vida” de la Asociación Cristiana de Jóvenes –YMCA- Bogotá y el “Concejo de Usuarios” de la Fundación Hogares Claret. 

 
 

Otras experiencias de tipo educativo, están orientadas a la sensibilización tanto a niños, niñas y jóvenes; como a las familias, comunidades y espacios escolares en los que ellos se desenvuelven, frente a la protección de sus derechos y a la promoción de prácticas de buen trato, que garanticen su bienestar y desarrollo. Dentro de las estrategias se cuentan la búsqueda del encuentro intergeneracional y la generación de espacios de diálogo y reflexión. Allí están por ejemplo los grupos “Movimiento Sembradores de Paz” del municipio de Peque y el Programa “Mujer, Joven y Vida” de la Corporación Con-vivamos.

 
 

Finalmente, otras se orientan a promover la incidencia política de niños, niñas y jóvenes a través de la construcción participativa de iniciativas para el mejoramiento de su calidad de vida y la incorporación de éstas a los planes de desarrollo local y distrital, tal es el caso de el Programa “Encuentros de todos los colores” de la Alcaldía de Bogotá y el “Club Amigos y Amigas Biblioteca La Esperanza”, de la Asociación Centro de Integración Comunitaria de Medellín. 

En cuanto a la trayectoria de los programas o iniciativas descritas, en su mayoría son experiencias con más de 3 años de haberse configurado. 1 de ellas se orienta a niños y niñas de 6 a 12 años, 2 a jóvenes y 3 integran los dos ciclos de edad anteriores. 

Ver anexo 5.2.

 
 

Experiencias orientadas a la búsqueda del desarrollo comunitario

 
 

Se encontraron experiencias cuyo propósito fundamental tiene que ver con la generación de proyectos de desarrollo y/o la visibilización de las ideas y propuestas de los niños, niñas y jóvenes frente a la solución de problemáticas que afectan a la comunidad. Las actividades que desarrollan vinculan lo artístico, deportivo y recreativo así como también la definición participativa de temas, gustos y preferencias de los niños, niñas y jóvenes.

 
 

En esta categoría se encuentran experiencias como la Alcaldía municipal y niños al Concejo del municipio del Carmen de Viboral, el grupo consultor de Comfama, el Mundialito de Fútbol de la Corporación Yondosina para el Fomento del Deporte y la Cultura de Yondó, el grupo Reconociéndonos, de la Fundación Solidaria la Visitación, el grupo Nueva era juvenil, del municipio de Peque, el Gobierno Institucional de la Fundación El Maná de la Ceja y la Organización Jóvenes del Paseo, de la Fundación Visión y Gestión Ingeniería Social.

 
 

Cuatro de estas experiencias están dirigidas a jóvenes específicamente, tres a niños, niñas y jóvenes y una específicamente a niños y niñas (6 a 12 años). 

Ver anexo 5.3.

 
 

Experiencias orientadas al fomento del desarrollo de niños, niñas y jóvenes

 
 

Otras experiencias se encuentran orientadas a promover el desarrollo integrado de niños, niñas y jóvenes, a partir de la realización de procesos formativos que potencien sus capacidades y habilidades y a la generación de espacios que promueven estilos de vida saludables y fomentan relaciones de convivencia a nivel familiar, barrial y escolar.

 
 

Aquí se encuentran diversas experiencias de tipo artístico y cultural como el teatro, la chirimía, los zanqueros; experiencias de tipo recreativo y formativo que promueven la realización de actividades ecológicas; y experiencias educativas y culturales que promueven la apropiación de espacios escolares y comunitarios como las bibliotecas, casas de la cultura y en general, la identidad cultural y el sentido de pertenencia por sus comunidades.   

Cuatro de estas experiencias están dirigidas a jóvenes específicamente, dos a niños y niñas y una a niños y niñas  y jóvenes (6 a 18 años).

Dos de ellas atienden a niños y adolescentes entre los 6 y los 12 años, una atiende niños y jóvenes entre los 6 y los 18 años; las cuatro restantes están orientadas a jóvenes entre los 12 y los 18 años de edad. 

Ver anexo 5.4.

 
 

Experiencias orientadas a fomentar la investigación escolar

 
 

Estas experiencias se orientan a la generar interés por la investigación y al desarrollo de competencias y habilidades investigativas que le permitan adquirir a niños, niñas y jóvenes, actitudes y herramientas para leer y reflexionar sus propias historias y su entorno, para identificar problemáticas que afectan a sus comunidades y contribuir en su solución a partir de la apropiación y generación de conocimientos.

Este tipo de propuestas potencia de manera particular los procesos participativos de niños, niñas y jóvenes, pues la acción investigativa promueve una interacción basada en el intercambio y la producción de conocimientos que les permite ser más reconocidos y escuchados por la institución educativa y por la comunidad, en tanto aportan nuevas formas de entendimiento de la realidad y alternativas innovadoras a la solución de los problemas.

 
 

Un ejemplo de lo anterior es la experiencia del colegio San Pedro de Urabá, que a partir de la elaboración de un fungicida ha logrado contribuir en la optimización de los cultivos locales, y por ende, en el bienestar de la comunidad. De igual manera, procesos como los que adelanta el colegio San Juan Eudes o las diversas instituciones de la ciudad y el departamento apoyadas por el Programa Ondas, dan cuenta de la sensibilidad de niños y jóvenes para analizar su realidad y su capacidad para formular preguntas y propuestas que aporten en su desarrollo personal y el de sus instituciones y comunidades. 

Estas experiencias se vienen promoviendo desde los espacios escolares, dos con niños y niñas de 6 a 12 años, y las cuatro experiencias restantes con jóvenes entre los 12 y los 18 años. 

Ver anexo 5.5.

 
 

Experiencias orientadas a la comunicación infantil y juvenil

 
 

Al finalizar esta breve caracterización de las experiencias participantes en el campamento, hace presencia una categoría que tiene que ver  con la difusión y promoción de los derechos de los niños, niñas y jóvenes, como una forma de participación, en las que ejercen sus habilidades comunicativas y de expresión, a través de programas de radio o de publicaciones impresas.

 
 

Las instituciones acompañantes de estas experiencias se encuentran en el sector público, privado y comunitario, evidenciándose la generación de alianzas con diferentes entidades nacionales e internacionales y medios de comunicación que posibilitan la consecución de espacios de difusión, equipos técnicos de apoyo, la formación de los niños, niñas y jóvenes comunicadores y en general, el financiamiento de lo que significa la producción de medios.

 
 

 

Estas experiencias se vienen realizando en Medellín (Emicombos), Bogotá (Rakamandaka) y en el departamento de Bolívar (Reporteritos sin fronteras). En ellas, aunque prevalece la participación juvenil, se da también la participación y el liderazgo de niños y niñas menores de 12 años.  

Ver anexo 5.6.