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"Una forma solidaria de mejorar las condiciones de la niñez, sus familias y comunidades" |
Nuestro país, cuna de talentos exportables, reconocido por el ingenio y astucia característica de sus gentes, y uno de los más ricos en biodiversidad y recursos naturales, es paradójicamente uno de los más violentos del mundo, con una de las tasas más altas de pobreza en Sur América, y de mayor desigualdad e inequidad social. En él reinan hoy, problemas y secuelas ligadas al desplazamiento y la inserción forzada, directa e indirecta de los niños/as en el conflicto armado:
Más de la mitad de los desplazados son menores de edad que enfrentan problemas de salud, trabajo y educación, así como el temor a ser identificados como desplazados y perseguidos en su nuevo lugar de vivienda. Son además, en muchos casos, víctimas mutiladas físicamente por un sinnúmero de minas quiebrapatas sembradas por los actores del conflicto, en más de 105 municipios. |
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Miles de ellos, menores de 15 años, están vinculados directamente a las fuerzas irregulares, por presión de las organizaciones guerrilleras o paramilitares o por la falta de opciones en su entorno, que no les ofrece educación; por el maltrato o abandono que los expulsa de sus hogares; o por la búsqueda de opciones para ganarse la vida. Son niños/as que después de su desvinculación de los grupos armados, traen como experiencia que marca su vida, el haber matado por lo menos una vez, haber visto matar, haber secuestrado o visto secuestrar, haber visto torturar, haber disparado contra alguien alguna vez, o haber sido herido en combate. |
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En ese escenario, miles de niños/as con grandes potenciales se debaten en la incertidumbre de un futuro oscuro, ante la realidad de un presente, que a más de no ofrecerles las condiciones mínimas para crecer y desarrollarse, sólo les prodiga los elementos básicos que probablemente les lleven de manera irremediable al fracaso como individuos y sociedad: violencia en todas sus gamas y manifestaciones, miedo y la negación de todos su derechos. Más que problemas presentes y futuros, necesitamos hacer que estos niños/as sean parte de la solución, brindándoles una oportunidad para desarrollarse plenamente como individuos al máximo de su potencial.
No podemos esperar que el Gobierno Nacional solucione todos nuestros problemas. No son problemas solamente del Gobierno, ¡son nuestros problemas! Afortunadamente podemos hacer algo, pues existen algunos colombianos que están en buena posición económica y que están dispuestos a colaborar en alguna forma, si existe el medio para hacerlo.
Para ello, CINDE propone varios programas que pueden ser extraordinariamente productivos, pues ofrecen una forma de mejorar las condiciones de vida familiares y comunitarias, en lugar de empeorarlas:
Centros familiares y comunitarios y redes de apoyo a padres y niños/as en sectores marginados de Colombia.
Niñas, niños y jóvenes constructores de paz.
Estos programas se dirigirán a niños/as y familias de los sectores más pobres y a sus respectivos padres, a partir de núcleos de trabajo de hasta 20 ó 25, ubicados en CINDE y en diferentes lugares e instituciones.
Se desarrollarán como actividades de educación no formal, que apoyen la labor educativa formal y la utilización del tiempo libre de los niños/as. A través de ellos, los padres y adultos de las comunidades implicadas podrán desarrollar y fortalecer sus habilidades, para estimular el desarrollo integral de los niños/as, generando una cultura alrededor de nuestro más preciado tesoro: la niñez. Los niños/as podrán fortalecer las estrategias de pensamiento lógico, sus habilidades creativas, el desarrollo de valores y el manejo de otro idioma.
Como herramientas para el desarrollo de estos programas CINDE aportará los conocimientos experiencias y materiales derivados de 25 años de trayectoria, especialmente los de los programas Juega y Aprende a Pensar, Niño/a a Niño/a, y Programa para padres con niños/as pequeños. Se apoyará en el patrocinio económico que tanto empresas y grupos privados, como empresarios y profesionales particulares, hagan para apoyar un número determinado de grupos de niños/as y padres.
Adicionalmente el programa posibilitará que estudiantes de secundaria y de las normales y otras personas particulares, se hagan partícipes de esta potenciación del talento colombiano colaborando de distintas formas como voluntarios, para enriquecer el programa para l@s niños/as.
Esta idea proporciona una oportunidad única, para que todos los colombianos con sensibilidad y solidaridad social puedan aportar su granito de arena en la construcción de un mejor y más productivo futuro para las generaciones de colombianos que hoy se forman.
Usted puede colaborar de varias formas:
Dar una donación única con destinación libre, o específica que apoye uno de los programa mencionados.
Dar una donación anual por determinado número de años.
Dar una donación mensual.
Ser voluntario para apoyar diferentes actividades en proyectos comunitarios o en la institución.
Convertirse en organizador voluntario que busque personas a las que les gustaría colaborar.
Colaborar en labores administrativas de oficina, en funciones tales como, el archivo de documentos, captación del dinero para el programa, manejo de la contabilidad, etc.
El punto primordial es que para poder participar usted no tiene que ser una persona adinerada.
¡Vamos Colombia, comencemos a ayudarnos nosotros mismos. La primera persona en beneficiarse sería usted, porque se sentiría bien consigo mismo, sabiendo que está haciendo una diferencia!
Los estamos invitando para que se unan a nosotros; de esta forma, éste será nuestro programa y no un programa de CINDE.
¡ ES LA OPORTUNIDAD DE HACER ALGO POR COLOMBIA... USTED PUEDE COLABORAR !